La dramaturgia de este espectáculo constituye un aparte en mi manera de escribir. Nunca realicé un proceso de investigación como éste. Dicha investigación tuvo dos frentes: Norteamérica y Argentina. Del primero me ocupé íntegramente. Para el segundo conté con el valiosísimo asesoramiento de Juan Laxagueborde, un joven  escritor y sociólogo y, fundamentalmente, un amigo con el que comparto hermosas charlas. Los útiles que usamos fueron libros y películas... De los primeros hay tantas citas que vienen al caso, que tengo el impulso de compartirlas. Antes de esto, tres agradecimientos: el primero para Horacio Banega, un profesor que tuve en una maestría que no concluí y que, al leer un texto que respondía a la consigna de un ejercicio y que era, de hecho, la historia de un cowboy, me nombró la gauchesca. Fue ése el disparador que hizo que el personaje tomara la ruta que tomó. Luego, a Gustavo Schraier, que estuvo cuidando cada detalle, poniendo a disposición su inmensa experiencia en el campo teatral (y su amplio conocimiento sobre el género western). Por último, quiero agradecer a Germán Rodriguez, este texto no  hubiese sido el que es sin su mirada precisa y amorosa, sin ese compromiso total que lo caracteriza. 

 

Agustina

CITAS

(se irán sumando más...)

 

Bioy Casares, Memoria sobre la pampa y los gauchos

 

“Para los carnavales yo tenía la libertad de elegir cualquier disfraz, menos el de gaucho. ‘Un argentino no se disfraza de gaucho’, me había dicho mi padre. Sospecho que tampoco le hubiera gustado que me disfrazara de cow-boy, porque ni en broma hay que pasarse al otro bando.”

 

(…) y  no sin doblegar una resistencia del instinto admitiremos que de un inmigrante puede obtenerse un auténtico gaucho”.

 

 

“Qué manos custodian, de qué depende, nuestra esencia.”

 

 

 

Carlos Astrada, Metafísica de la pampa.

 

“Nuestra esfinge, la esfinge del hombre argentino, es la pampa, la extensión ilimitada, con sus horizontes evanescentes, en fuga; la pampa que en diversas formas inarticuladas, que se refunden en una sola nota reiterada y obsesionante, nos está diciendo: ¡O descifras mi secreto o te devoro”.

 

“Es el enigma de la pampa – su maleficio – que viaja con nosotros.”

 

“Los argentinos tenemos que desechar como falsa y perniciosa una idea del espíritu, aclimatada en la filosofía de los últimos tiempos, que lo concibe como originariamente impotente, privado de energía instintiva, o sea como pura visión, y reducido a proyectar su fulgor sobre la corriente de la vida, pero sin acción alguna sobre ésta.”

 

“Pues bien, señores; este mito nuestro, tan grande y bello, es preterido, llega incluso a ser negado, a devenir objeto de mezquina ironía y hasta de burla. Es el momento en que los argentinos, mirando hacia afuera, comienzan a darle la espalda para vacar a lo extraño.”

 

“… sangre desperdigada a los cuatro vientos, sin un nexo de un ideal argentino, sin el entronque con nuestro mito pampeano…”

 

 

Ezequiel Martínez Estrada, Radiografía de la pampa


“El colono ulterior tuvo que rebajarse a esas exigencias de la naturaleza que lo desmembraban de su origen, de su religión, de su paisaje. Sólo podía cultivar en extensas superficies, porque solamente la cantidad compensaba la distancia y el aislamiento. No podría en adelante ahondar nada ni echar raíces, ni concentrarse en la familia, ni intensificarse en la cultura; tendría que difundirse, que disgregarse, que extenderse él mismo y convertirse en número, en cifra de estadística, y hasta que tomar su significado de persona humana según la cantidad de su tierra o de su ganado. Entraba a formar parte de una sociedad anónima de valores subhumanos; tenía que renunciar para siempre al amor y que entregarse al odio, franco o encubierto, que es la norma de la ditancia y la soledad.”

 

 

Domingo F. Sarmiento, Facundo

 

“El hombre de la plebe de los demás países toma el cuchillo para matar, y mata; el gaucho argentino lo desenvaina para pelear, y hiere solamente. Es preciso que esté muy borracho, es preciso que tenga instintos verdaderamente malos, o rencores muy profundos, para que atente contra la vida de su adversario. Su objeto es sólo marcarlo, darle una tajada en la cara, dejarle una señal indeleble. Así, se ve a estos gauchos llenos de cicatrices, que rara vez son profundas. La riña, pues, se traba por brillar, por la gloria del vencimiento, por amor a la reputación.”

 

 

Nombre

Rodeo

Buenos Aires. Argentina